Carta a ti

Querido amigo:

Si hoy no hablamos, no quiere decir que no te piense.
En mi diario vivir, a veces, hay pequeños momentos, ciertas personas o situaciones que me hacen viajar en el tiempo, volviendo a aquellos días que compartí contigo, con ustedes amigos que hoy ya no figuran en mi vida.
Cuando digo ‘no figuran en mi vida’ no me refiero a que hayan desaparecido de la faz de la tierra, no señor. Me refiero, sin más, a que hoy, por equis o zeta motivo, hemos perdido el contacto que teníamos años atrás. Lo cierto es que en realidad ese contacto nunca se pierde; solo se guarda en un rincón de la memoria, del corazón. A veces es lindo recordar las viejas amistades, esas que alguna vez te hicieron sentir. Es trabajo de la nostalgia enseñar, años después, que realmente eran vida esos insignificantes momentos que ahora son raíz de felicidad, prosperidad y anhelo.

Acabo de asistir al concierto de Amancio Prada, para los que no lo conocen, es un cantautor español muy reconocido. Y sentada en la quinceava fila recordé cuando cantaba en el coro del colegio. Específicamente, recordé un concierto que dimos en la Casa de la Cultura a cargo de la profesora Karina Troiano. Me tocaba cantar de solista en la canción tres del repertorio y a pesar de haber ensayado un millón de veces, no lograba concentrarme. A mi lado, estaba de invitado especial un amigo de la infancia que no dejaba de hacerme reir. “¡Que papelón!”, no podía mantener la cordura en escena. Estábamos jugando a pisarnos los zapatos pulcros que llevábamos puestos. En tercera fila de soprano, la seriedad del coro se corrompía por nuestras carcajadas disimuladas. Por suerte el teatro era pequeño y el público muy amable. Las luces en escena camuflaban nuestras sonrisas burlescas. De no haber sido así, todos hubieran sido cómplices o enemigos de nuestro ‘chiverío’.

Qué hermoso mirar atrás y tener tan lindos recuerdos contigo. Así como los tengo con él, los hay con muchas otras personas. A todos les debo un gracias infinito y un humilde perdón. Gracias por todo lo que vivimos juntos, estoy segura que cada quien tuvo algo que enseñarme. Tal vez solo a reír o quizás solo matemáticas pero sea cual sea el caso, mi gratitud es inagotable. Perdón por hoy no tenerte cerca como quizás una vez lo imaginé. La vida es realmente un remolino de situaciones sin rumbo. Nadie sabe donde va a terminar hasta que te encuentras en Pamplona estudiando periodismo, y aun asi, ¡No tengo idea dónde esto me llevará! Pero eso es también lo hermoso del existir.

 

Entre ella y yo

Recuerdo claramente cuando cumplí 6 años.
Mis papás estaban en pleno divorcio y yo pasé a tomar el rol de hermana-madre que quería proteger a su hermana menor. Supongo que mi mente de niña pensó que cómo le llevaba unos años de diferencia era más ¨madura¨ e iba poder protegerla de que algo la lastime. Así como yo, mis papás pensaron lo mismo y el cuidado psicológico hacia Stella fue tomado más en cuenta que el mío. Lo cual a mi criterio, fue la cuna de mi mayor miedo, el sentir que nadie me ama y que no soy importante.

En mi adolescencia, pasé por muchos miedos, miedo a la soledad, miedo a que me traicionen, miedo a ser fea, miedo a la desaprobación, etc. y siempre que me encontraba sentada frente a un psicólogo o a mi diario, llegaba a la misma sensación. Había una raíz a todos estos miedos la cual hacía que me canse de tanto divagar dentro y trataba de distraerme de lo que dolía con el mundo exterior.

Así fue como me pasé muchos años de mi vida, cansándome de mí misma y consumiéndome de frustración. Hasta que una mala relación amorosa me condujo a descubrir el profundo miedo a sentirme no amada y no importante. Yo daba mucho por él, entonces esperaba mucho a cambio. En mi lógica humana, él tenía que amarme por todo lo que yo hacía y por ende, tenía que importarle ya que era yo la que siempre lo ayudaba a salir de sus problemas, conmigo él era una mejor persona, o eso quería creer. Me di cuenta que buscaba constantemente el amor y la importancia que mis papás no me dieron a los 6 años, desde ahí me metía en relaciones tanto amorosas como amistosas que solo me ponían en un plano donde yo daba más de mí para que la otra persona tenga un motivo para amarme, cuidarme y nunca dejarme.

Hasta que una tarde bajo el cielo oscuro de Copenhague, me di cuenta que lo único que yo estaba haciendo era usarlo como obra de caridad para ocultar mis miedos y no tener que pasar por ataques de ansiedad o de pánico como los había tenido en el pasado. Supongo que este es un miedo muy común. Es de humanos sentirse solo y desarrollar miedo al amor, o al no amor, como sea que el vocabulario humano quiera llamarlo.

Hoy por hoy, soy más consciente de la existencia del miedo. Para hacer el trabajo más fácil este miedo vive en forma de cucaracha dentro de mi mente y trabajó en ella día a día, trato de contemplarla, amarla y no dejarme enganchar por su forma manipuladora de dominarme. Quiero creer que estoy haciendo un buen trabajo y que va llegar el día donde ya no tendrá el poder de controlar mi mente. La meta es vivir con ella en amor y no en constante guerra.

One day at a time

“I woke up thinking the work was done
I would not have to practice today. How naive to think healing was that easy
when there is no endpoint.
No finish line to cross.
Healing is everyday work” – Rupi Kaur.
So im sitting in this new vegan cafe I just discovered and for the first time in almost a week, I feel calm.
Walking around the streets of Copenhagen with nothing else but the thought of my mom caring me around – “home is just around the corner” – I kept repeating.
Then when I entered this cafe, magically was this little poem that spoke to me.
It hit me harder than regrets due to an awful night out.
It’s true. It’s absolutely true. Healing is not an over a night thing, no-no. Healing is a lifetime process. – Why do I like to run away from it? – Maybe its part of being in my comfort zone, protecting myself from being hurt again – Or not? Or maybe is just my mind being afraid of facing feelings – Agh.
Conclusion, one day at a time.
Today im going to heal a little bit more than yesterday and that’s it.
I will put myself up, step by step, time by time.
One day at a time.

De-attached

“Being attached to someone or to something, to an experience or a memory is just other way to not let things go.
Is a way of sticking yourself to your fears, your traumas, your biggest monsters, your old-dusty self.

Is unhealthy, is messy, is hurting.”

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