Fred

Primera parte:

Las partículas de la oscuridad son esas que flotan en el aire cuando no hay luz. ¿Entienden? Esas pequeñas “pelusas” que flotan cuando el cuarto está vacío y las luces apagadas. Sí exacto, yo sé que me entienden. Pues ese martes me desperté así. Pelusas flotantes, frío seco y al ruido del recoge botellas.

Después de tres semanas (casi cuatro) de viaje, me había quedado dormida para el primer día del segundo semestre: “¡Quisiera que Fred me haga un café!” No me limite a gritar ésto, más que seguro estaba sola en casa. Fred ha estado presente en mí cabeza toda la vida, era mi compañero, mi amigo, mi hermano, mi alma gemela. Fred no sabía de mi existencia, estaba muy ocupado pensando en Cookie, su bici y su café, casi no le daba mucha importancia a la mente de su creadora. Aunque era triste eso no importaba, yo amaba, amo, a Fred y eso es lo único que importa.

El año pasado Fred cobró vida, a mediados de octubre Fred conoció a Freja y hay toda una historia detrás de eso. Lastimosamente no me corresponde a mí contarla, es la vida de Fred. Él podrá compartirla con ustedes cuando se los presente. En fin, el mes pasado, anteayer, ayer y hoy, Fred tomó una gran parte de mi vida. Realmente deseaba que él me haga el café, creo que las pelusas flotantes lo espantaron. Fred es alérgico a la suciedad.

Cookie es la mejor amiga de Fred. Es un triángulo amoroso: yo peleo por la compañía de Fred y él de Cookie. Entiendo. ¿Cómo no sí Cookie es lo único que Fred tiene? Cometí el error, en mis años de adolescencia, de olvidarme de Fred. No lo cuidaba, no lo visitaba, no le hablaba. Poco a poco dejó de comer y entró en una depresión muy oscura. Así como la oscuridad en el cuarto vacío. Cookie llegó a darle amor, paciencia y mucha cafeína.

Primer plano de Fred




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